La morcilla de León y su inconfundible sabor

La morcilla de León es uno de los manjares más conocidos y apreciados de la gastronomía de nuestra tierra, por su inconfundible sabor que a nadie deja indiferente.

Cuando pensamos en productos típicos de la gastronomía leonesa nos vienen seguro a la mente la cecina, el chorizo de León, nuestros vinos con denominación de origen como el Bierzo y León, platos como el cocido maragato, dulces como las mantecadas de Astorga y también la morcilla de León.

Y es que los productos derivados de la matanza del cerdo tienen un gran peso dentro de nuestra gastronomía y la morcilla de León es, sin lugar a dudas, un clásico que siempre se recuerda.

Y es que el resultado de unos ingredientes muy básicos y proceso de elaboración con mucha tradición es la morcilla leonesa y su inconfundible sabor:

Historia y origen de la morcilla

La morcilla siempre ha estado asociada a nuestra cultura gastronómica y forma parte de nuestras tradiciones más arraigadas, estando presente no solo en León son en otras muchas regiones de España, cada cual con sus peculiaridades, pero… ¿sabemos cual es su origen?

Pues al parecer y según diversos estudios, la primera mención histórica que se hacer de la morcilla, o de un producto con dichas características la podemos encontrar en la Antigua Grecia y en concreto en la Odisea de Homero.

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La odisea de Homero

Y según el filósofo Platón, fue Apctonitas , uno de los 7 legendarios cocineros que constituyen los pilares de la cocina moderna, el que creó por primera vez la morcilla, junto a otros embutidos.

Serían luego los romanos quienes en su expansión territorial por medio mundo, mostraran que eran unos auténticos especialistas en el mundo de la chacinería, siendo uno de sus productos los “botullus» (o botellas) elaboradas con sangre y que también llegaron a la Península Ibérica.

En España. la primera descripción escrita de la morcilla aparece en el año 1525 en el libro «Llibre del Coch», del catalán Robert de Noia, escrito originalmente en dicha lengua pero posteriormente traducido al castellano.

Y en cuanto al origen etimológico de la palabra morcilla, podría estar en el diminutivo de la palabra «morcón» que hacía referencia a la tripa gruesa usada en los embutidos.

Elaboración de la morcilla de León

Como decíamos anteriormente el origen de la morcilla está en la matanza del cerdo, una tradición de León y otras regiones de España muy arraigada y que permitía obtener alimentos para su consumo durante gran parte de año.

Y es que el dicho popular de que del cerdo se aprovechan hasta los andares cobra especial sentido con la morcilla, donde su ingrediente principal es la sangre de cerdo coagulada a la cual se añaden otros ingredientes en función de la zona donde se elabore.

Y es que la morcilla de León se elabora con sangre coagulada y cebolla como ingredientes principales, lo cual la diferencia claramente de otra morcilla cercana geográficamente y también muy conocida como es la morcilla de Burgos, que se elabora con arroz.

Morcilla-leonesa
Morcilla de León

Aparte de la sangre y la cebolla, la morcilla de León suele llevar también como ingredientes secundarios manteca de cerdo, miga de pan, ajo, pimentón y sal, que le aportan más consistencia y parte de su peculiar sabor.

Para su elaboración se embuten los ingredientes bien mezclados en tripa y se ponen las morcillas a hervir durante 10 minutos aproximadamente.

Una vez cocidas lo tradicional es pincharlas con una aguja gorda para que salga el aire y verificar que están bien cocidas y se les echa agua fría.

Una vez embutida la mezcla (sin llenarla mucho para evitar que se rompan) se les da un hervor en una caldera con agua hirviendo durante unos 10 minutos.

Después se las pincha con una aguja gorda o de hacer media, para que salga el atre (que es lo que las echa a perder) y se va echando en agua fría.

Finalmente se cuelgan en una vara para que sequen durante unos días, donde el aire frío seco de la montaña leonesa facilita este proceso final.

¿Cómo se consume la morcilla de León?

La forma más tradicional a la par que sencilla de degustar la morcilla de León es sacarla de la tripa y hacerla a la plancha en una sartén para posteriormente servirla extendida sobre una rebanada de pan.

La tradicional tosta de morcilla de León es la que puedes consumir en muchos bares y restaurante de nuestro Barrio Húmedo y es también como se consume durante las fiestas más populares y tradicionales de nuestra ciudad, las fiestas de San Froilán.

Pero la morcilla de León es un producto muy versátil desde el punto de vista gastronómico y por eso se puede consumir formando parte de otras recetas, como por ejemplo estas que os proponemos:

  • Cocido maragato: Todo cocido maragato que se precie tiene dentro de sus ingredientes la morcilla leonesa, que eso sí, para que no reviente a la hora de cocerla en la olla con el resto de ingredientes, se recomienda hacerlo pinchada con unos palillos.
  • Otros pucheros: En otros platos de puchero la morcilla es un ingrediente que puede acompañar muy bien, como en una fabada asturiana o en unos judiones de la Granja.
  • Empanada de morcilla y pizza de morcilla: En recetas menos tradicionales como la empanada o la pizza, la morcilla también funciona muy bien. Por ejemplo una empanada de morcilla, manzana reineta y piñones es una delicia. Y en una pizza aporta un dulzor que puede servir de contraste a la mozzarella y a otros ingredientes.
  • Revuelto de morcilla: Con huevo, en revuelto la morcilla también funciona muy bien. Por ejemplo acompañada de piñones y manzana reineta (como la empanada) o con setas también es una deliciosa opción.
  • Croquetas de morcilla: Las croquetas tradicionales, de toda la vida, son las de jamón, pero hoy en día tenemos recetas de croquetas de bacalao, huevo, bacon, chipirón, pollo… y por supuesto, por que no, de morcilla.
  • Pimientos rellenos: Unos buenos pimientos del piquillo rellenos de morcilla y puré de patata acompañados de una salsa de tomate  son una delicia.
  • Saquitos de morcilla: Y también dentro de la cocina moderna podemos encontrar recetas como estos saquitos de morcilla y pera con salsa de col que nos propone el conocido chef Karlos Arguiñano.
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Saquitos de morcilla

Como veis no faltan alternativas para poder comsumir la morcilla de León, desde una sencilla tosta, pasando por platos tradicionales y hasta las propuestas más modernas… ¡imaginación al poder!

Y a vosotros ¿Cómo os gusta comer la morcilla de León?

4 thoughts on “La morcilla de León y su inconfundible sabor

  1. La morcilla de León, es la única que no me repite, aunque aquí en madrid la encuentro en muy pocos sitios. Yo soy de Senra de Omaña.

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